En el Foro Mundial Económico de Davos, el ex primer mandatario canadiense Justin Trudeau y la famosa cantante Katy Perry se unieron en una apariencia pública que generó gran interés en los medios internacionales. Según fuentes de la organización, la presencia de Perry junto a su pareja política fue una de las más destacadas de la edición 2026. El evento tuvo lugar el martes, 20 de enero, en el corazón de la ciudad suiza. Este encuentro marca el inicio de una relación pública que ha sido objeto de análisis por parte de observadores políticos y académicos.
El ex primer ministro canadiense entregó un discurso sobre la importancia del soft power en el ámbito geopolítico, destacando una visión centrada en el progreso humano y la responsabilidad global. Durante su intervención, Trudeau abordó temas como el desafío actual en la política mundial y las tendencias de retroceso en la gestión de las relaciones internacionales. Su discurso reflejó una postura crítica hacia las amenazas de anexión de Estados Unidos, y un enfoque en la cooperación internacional como herramienta para resolver crisis globales. Perry, por su parte, se integró en el espacio como apoyadora de las ideas de Trudeau, sin desviarse de su rol como artista y comunicadora cultural.
El hecho de que Trudeau, quien había sido parte de la política canadiense durante más de dos décadas, pudiera contar con el apoyo de una figura tan influyente como Perry en un evento tan relevante como el Foro Mundial Económico ha generado debates sobre la relación entre el poder político y el poder cultural. Los analistas sugieren que el apoyo de artistas populares a figuras políticas puede servir como un puente para promover valores humanistas en el ámbito internacional. Sin embargo, también se ha cuestionado si esta alianza afecta la imparcialidad en las decisiones políticas tomadas por Trudeau en su rol actual.
Un tema clave en la discusión pública ha sido la integridad del mensaje de Trudeau. Algunos críticos argumentan que el uso de soft power por parte de un ex mandatario puede ser una estrategia para reinventar su legado en un contexto donde los líderes políticos enfrentan presión por su efectividad en la gestión de crisis. Otros destacan el potencial de esta colaboración para promover la diplomacia cultural y fomentar la comunicación global a través de iniciativas creativas y no violentas. En este sentido, el evento en Davos representa un momento crucial para evaluar cómo el soft power puede ser utilizado de manera responsable en un mundo en constante cambio.