El Gobierno argentino ha implementado una nueva suba en el transporte público nacional, con un aumento del 31% en las tarifas de los colectivos en el área metropolitana de Buenos Aires (AMBA). Esta medida, que rige para las 104 líneas de jurisdicción nacional, genera importantes implicaciones para los usuarios diarios. La suba, anunciada para el miércoles 18 de febrero de 2026, marca un punto clave en la política de transporte público en el país. Los colectivos, que son una parte fundamental del sistema de transporte en las grandes ciudades, enfrentan un nuevo desafío en términos de accesibilidad y costo.
Este ajuste en las tarifas se produce en un contexto de creciente presión económica en el país. La suba del 31% representa una significativa carga financiera para los usuarios, muchos de los cuales tienen un presupuesto ajustado. Los usuarios que utilizan el transporte público diariamente, como estudiantes, trabajadores y familias, enfrentan una disminución en su capacidad para desplazarse sin comprometer otros gastos. Además, el sistema de crédito automático, que permite a los usuarios acumular viajes sin pagar en tiempo real, está siendo afectado por esta nueva medida.
Según fuentes del Ministerio de Transporte, el nuevo precio por viaje para los colectivos en el AMBA es de $1.100, lo cual es el resultado de una combinación de factores: aumento de los costos operativos, necesidades de sostenibilidad y políticas gubernamentales. Este precio, que se aplica a todas las 104 líneas nacionales, es el más alto desde el año 2022, cuando se introdujo un mecanismo de ajuste automático para evitar el desequilibrio financiero en el sistema.
El impacto de esta suba en el día a día de los usuarios es notable. Los que antes utilizaban el sistema de crédito automático para acumular viajes, ahora tendrán menos oportunidades de hacer viajes sin pagar en tiempo real. Por ejemplo, con el nuevo precio, un usuario que tenía un saldo de $500 en su cuenta de crédito automático podría tener que esperar más tiempo antes de realizar un viaje. Esto afecta a las personas que dependen del transporte público para sus desplazamientos diarios, como estudiantes que necesitan ir a clases o trabajadores que deben moverse entre distintas zonas de la ciudad.
El gobierno ha justificado esta medida como una necesidad para mantener el sistema en equilibrio. La suba del 31% se debe a una combinación de factores: aumento de los costos operativos, necesidades de sostenibilidad y políticas gubernamentales. El Ministerio de Transporte ha destacado que esta medida es necesaria para evitar un desequilibrio financiero en el sistema. Sin embargo, los usuarios del transporte público, muchos de los cuales son personas de bajos ingresos, están preocupados por la consecuencia directa de esta suba, como la reducción en el número de viajes que pueden realizar sin necesidad de saldo en su cuenta de crédito automático.
En el ámbito internacional, otros países con sistemas similares han enfrentado desafíos similares, como el aumento de las tar